EL MUNDO DEL SHUAR la version française the english version


Hombres con Tsantza, Shuar indios, Ecuador, Suramerica

Isawant Chumpi

"Ellos dicen que yo soy el 'integrado' porque, yo no estoy hablando ahora mismo el idioma de Shuar, pero en cambio, su idioma, español. Las gentes indígenas se integran a través del idioma. Nosotros nos preguntamos cuando quienes hablan español se integrarán en la realidad de esta nación aprendiendo a hablar nuestros idiomas."

Ampam Karakras, Shuar, 1984.

LA SOCIEDAD DEL BLANCO-MESTIZO que nosotros llamamos apach', piensa de la selva como "El Dorado" - un lugar de riqueza fabulosa -, un lugar fuera de algún mito salvaje olvidado, abundante en árboles, animales, y los metales preciosos, pero un lugar sin civilización. Yo, un descendiente de las gentes que han habitado la cubeta de la Amazonía para las generaciones, me he preguntado con orgullo cómo era que nosotros pudimos sobrevivir en la selva, así aislado del resto del mundo.

Los Shuar, como todos los otros grupos indígenas en la región, encuentran en mitos una explicación para todos los fenómenos naturales, sociales, religiosos, políticos, y artísticos que ocurren día a día. Logrando un equilibrio en las relaciones, que nosotros hemos establecido con la naturaleza, ha caracterizado nuestra cultura del principio. Las personas Shuar, con la ayuda de Etsa, triunfaron encima de Iwia, un carácter perezoso y glotón en nuestra mitología, que simboliza la selva como una seria amenaza a los seres humanos. LA DERROTA DE IWIA

Shuar indio, Ecuador, SuramericaLos ancianos dicen esto sobre nuestra historia temprana: Un día Etsa, después de habido matado todos los animales de la selva, descubrió que su abuelo era ninguno otra cosa que Iwia que habían matado a su madre, Wanup, hace tiempo, y él decidió vengar su muerte. "Más estimado abuelo," él dijo, "yo le traigo este pájaro zumbador, uno de los últimos sobrevivientes en la selva." "¿Y ahora comeré yo qué?" le preguntó Iwia, con su hambre insaciable, y, como alguien tomando una respiración, él tragó el colibrí diminuto. "Imagina más estimado abuelo," dijo Etsa, "hay un ciervo que come las semillas de un árbol cerca del jardín. ¿Puede preparar usted la lanza para la caza?" "Bueno", dijo Iwia. Y Etsa siguió, "Ahora pide a más estimada abuela dar prisa al jardín y traer alguna mandioca para comer con el ciervo, cuando yo voy a cazar."

La abuela fue al jardín y el abuelo dije, "Más estimado nieto yo quiero cazar el ciervo". A que Etsa contestó, "usemos esta flor blanco de la bananera wapuch para la práctica; quienquiera demuestra tener el objetivo mejor cazará el ciervo". Iwia extrañó tres veces, considerando que Etsa dio el blanco con su primera prueba. Etsa fue al jardín y mató a la abuela, la esposa de Iwia. Soplando en ella, él la transformó en un ciervo, preparó una sopa con ella, y se lo ofreció a Iwia que lo sorbió tan rápido como él pudo.

"Yo voy a dejar algún caldo para mi esposa simplemente porque yo tengo mucha hambre," él dijo. Iwia inhaló la comida, haciendo un plato de carne desaparecer como sí par la magia. Esto es por qué nosotros Shuar llamamos a los glotones Iwia. Cuando el abuelo terminó comer, Etsa le dijo, "Descansa, más estimado abuelo, cierra sus ojos". Al parecer Iwia siguió esta sugerencia sin la discusión y, cuando él durmió, Etsa lo mató. Sin embargo, otros nietos le ayudaron a recuperar la vida y la libertad. Ése era el fin de la esposa de Iwia.

Ellos dicen que la derrota definitiva de Iwia ocurrió así: Etsa preparó una plataforma de piik en un árbol llenado de yápit, una fruta que los pájaros comen, y él puso Iwia allí para que él pudiera cazar y podría comer. Pero en cambio él extendía y no cazó una cosa porque él esperó Etsa a aliméntelo. Etsa se cansó de esta conducta. Con la ayuda de sus hermanos, Tatasham, Tirasha', y Mashu, él planeó una trampa. "Más estimado abuelo, usted sufre tan aquí. Vamos al país de los Sechanua azules y pájaros de Tsunkinua para que ellos pudieran alimentarlo con sus pechos grandes. Allí usted estará contento," dijo Etsa. "Bueno", el abuelo dijo, encantado. No obstante, cuando ellos volaron, Jatasham le permitió entrar en el agua, entre dos piedras grandes. Iwia permanecía allí con su brazo derecho entrampado y el izquierdo libre, para que él pudiera alimentarse el pez que él recibió de Tsunki, el protector del espíritu del mundo acuático.

Nosotros Shuar sabemos que, bajo la agua, Tsunki ha hecho su casa, una misma de esos en la superficie. Allí, los peces se piensan de como pollos, y tigres de agua como los perros. Las tortugas están como sillas kutank' usadas por los niños de Tsunki y mujeres, y la serpiente shukem' se usa como un banco chimpi por Tsunki, la cabeza de la familia. Iwia permanece vivo en las profundidades del río, y de allí él no puede salir. Tsunki se asegura que él se alimenta y guarda sus instintos bajo el mando por medio del poder de shaman que él posee. Aun así, cuando los peces son escasos, Iwia se queja y su lamento hace eco como el trueno a lo largo de la selva.

Iwia podría convertirse en un saqueador insaciable, acabando con los Shuar y todos los otros seres en la naturaleza. Pero él fue subyugado por aquellos que supieron aprovecharse de sus debilidades, sobre toda su candidez y su pereza. Es para controlar Iwia que nosotros tenemos un acuerdo con Tsunki que lanza un hechizo en él para aplacar sus instintos inhumanos para que el mundo de Etsa - las personas de Shuar - pueda vivir sin preocuparse por sus amenazas. Además, Tsunki - el tsu quiere decir sanar - nos protege con sus poderes del shaman que son destinados por nuestros doctores, los uwishin que los usan para sanar nuestras enfermedades cuando nosotros los consultamos. Al mismo tiempo, por medio de los - oración del anent - nosotros Shuar comunicamos con Tsunki, preguntando que él nos proporciona el pez.

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