LA TIERRA DE HUANCAVELICA
El mercado de Izcuchaca es un lugar como para detenerse y descubrir, una vez mas, la alegría de las ferias andinas, que se sigue mostrando a contramano de la dureza de las condiciones de vida. En este distrito funciona desde hace veinte años la Escuela Artesanal de lzcuchaca, de la que egresan jóvenes formados en refinadas técnicas de cerámica y porcelana en las que se sintetizan las tradiciones alfareras propias, con los diseños modernos traídos por maestros venidos de distintos lugares del mundo. Antes de llegar a Huancavelica sorprende la aparición del bosque de piedra de Sachapite, conformado por enormes rocas arbitrariamente puestas unas sobre otras por la naturaleza, conformando un paisaje extraño bajo la luz del mediodía. Cerca de allí, y claramente señalizado, se encuentra un desvió de ocho kilómetros que lleva a las ruinas de Ushkus Inkanan. Estamos a 3800 m.s.n.m., en el distrito de Yauli, aquí se han encontrado las estructuras arquitectónicas monumentales de Toklimisa, Chunkana y Ccoromina. El nombre de Inkañan alude a la existencia allí de un camino prehispánico con vigencia inca (ñan). En Toklimisa destaca una portada trapezoidal de casi tres metros de altura; se cree que Chunkana era una espacio de ofrendas y de esparcimiento de los incas; Ccorimina, a su vez, fue un centro de culto al agua y esta ubicado en una zona de puquiales.
En los alrededores de Huancavelica es posible visitar lugares llenos de historia, en el contexto de una belleza ambiental que se nos presenta en un estado puro, tan distante de los códigos culturales complejos y contaminantes que dominan las grandes ciudades. Lircay se encuentra a 80 kilómetros al sur-este de Huancavelica y a 3278 metros de altitud. Se trata de una ciudad que siempre estuvo ligada a la explotación minera, por su proximidad con los yacimientos antiguos de mercurio y actualmente, con las minas de Julcani. En esta ciudad se diferencian con claridad una parte antigua y una moderna. En la primera, destacan las callecitas tortuosas del pueblo andino típico, con casas de dos pisos y estrechos balcones de madera, en armonía con el viejo puente de piedra Rumichaka, que lleva hacia el pueblo de Mejorada. El área moderna se ha levantado con un gran respeto por las formas arquitectónicas tradicionales. Destaca un hermoso malecón con bajada al río, arborizado y muy bien cuidado.
Cerca de Lircay esta el pueblo de Huallay Grande, famoso porque allí se celebra el culto al Señor de Huallay. Llaman la atención en este pueblo los restos de la arquitectura española original, inexplicablemente reemplazada por otra sin pies ni cabeza; ah están los vestigios de los portales de circundaban la plaza entera, las casas de piedra pura de hasta tres pisos del altura, el hermoso templo colonial del siglo XIX (lamentablemente saqueado) donde se venera la imagen sagrada de este Señor cuya fiesta se celebra el 4 de septiembre.
Camino hacia Mejorada nos llama la atención ver grandes grupos de jóvenes, chicas y muchachos, todos llevan maletines en sus manos, o simplemente pequeños envoltorios con ropa. De pronto se presenta ante nosotros el espectáculo de unos baños termales abiertos, muy amplios, bien puestos y mejor mantenidos: los baños de Huappa. En efecto, allí cientos de jóvenes la pasan bien dentro de aguas templadas, cercadas en una poza de piedra de grandes dimensiones. Un baño tibio en Huappa resulta siendo una excelente manera de recargar baterías para continuar con la ruta.
Entre Huappa y Huancavelica vale detenerse en unos extraños farallones al borde del camino, llamados "la subida de los monjes". Se trata de formaciones rocosas que remiten a un desfile de gigantescos encapuchados, que particularmente al atardecer, cuando el sol se pone dorado antes de desaparecer entre retazos de nubes en colores naranja, lila y azul, añaden una magia intensa a la experiencia.
Hasta el momento, nuestro paso por la zona de Huancavelica nos ha dado información sobre sus recursos naturales, ecológicos e históricos. El aspecto humano, el lado vivo de la cultura, lo descubrimos en la feria que se celebra todos los sábados en Yauli, pueblo central del distrito del mismo nombre. allí empiezan a aparecer desde la mañana los comuneros que bajan desde localidades muy alejadas de la altura, para hacer mercado.
La gran plaza de Yauli (remodelada con una visión delirantemente "moderna"), así como sus calles aledañas, se ven colmadas en muy poco tiempo por cientos de hombres y mujeres, en plena actividad comercial. Es esta una buena ocasión para conocer la vestimenta tradicional del campesino huancavelicano. Los hombres llevan, colgando del sombrero, borlas de lana que según su color y manera de ubicarse, indican el estado civil; lo mismo que las flores y otros adornos en los tocados de las mujeres. Los maquitos, mangas de lana en diseños muy coloridos, adornan los activos brazos de la gente, y se ofrecen en venta al lado de chompas, polleras y mantas hechas en lana, no para el consumo turístico sino para su uso diario por los pobladores. Vale la pena detenerse en el taller del tejedor Leon Teipe, de cuyos telares salen hermosas prendas que aun se emplean en las fiestas tradicionales de la región. El dinámico mercado de Yauli incluye - y como no habría de ser así - la venta de frutas y de comidas preparadas, entre las que destaca la aromática sopa de mondongo, condimentada con hierbabuena.
La llamada "ruta de los espejos", es otra salida obligada en los alrededores de Huancavelica. Se ubica en la salida a Pisco, por Castrovirreyna, y resulta recomendable de hacer como vía para volver a Lima, Si es que se descarta la opción de pasar por Huaytara.
Se le da ese nombre por la sucesión de espectaculares lagunas de altura que se aprecia desde la carretera, en color acero o turquesa, que reflejan montañas y nevados donde se albergan especies de vida animal silvestre como las huallatas o las gaviotas de altura. Entre estas lagunas destaca la de Choclococha, inmensa como un océano, a uno de cuyos bordes se asientan los restos de un antiguo pueblo del mismo nombre, hoy abandonado y fantasmal, que luce su arcaico cementerio cubierto con lapidas en forma de capillas de dos torres talladas en piedra rojiza. Este lugar, enmarcado en el paisaje de orilla de la laguna, donde los gansos andinos andan en parejas graznando en medio del silencio absoluto; el aguilucho reposa en los minaretes de roca de las montañas y toda suerte de aves de altura, algunas negras con picos amarillos, otras grises, otras cubiertas de plumones blancos, levantan el vuelo ante nuestra presencia; uno tiene la sensación de no necesitar nada mas que un cielo nítido sobre la cabeza y un camino bajo los pies.
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