LIMA - AREQUIPA POR CARRETERA la version française the english version

Arequipa, Perú, SuramericaUna travesía como la de Lima a Arequipa, traficada a diario por centenares de chóferes que miran solo hacia delante, puede llegar a convenirse en una experiencia invalorable Si usted la hace "con ojos de ver". Michel Peissel, explorador francés que se obsesiono durante cuarenta anos por descubrir el nacimiento del rió Mekong, en el Tibet, define así la vivencia de uno de sus viajes: "La autentica importancia del descubrimiento era sobre todo mental, porque hablamos llegado a uno de esos extraños sitios... donde el mundo sonado y el real se convierten en uno".

Nosotros le proponemos una aventura así, de sueno y realidad, por el sur peruano, que puede empezar en Nasca. Acá, para comenzar, siempre vale la pena desviarse hacia ese espectacular lugar común que son las inexplicables líneas. Si usted se organiza, dispondrá del tiempo que este misterio histórico le demande y podrá además entrar por los laterales en busca de alguna chacra familiar, de esas que en el desierto dan uva, higos, flores y menestras.
Wasipunko es una opción recomendable; su propietaria, Olivia Sejuro, se ha instalado allí, donde recibe a los viajeros que quieren vivir una experiencia ecologista. Olivia, con sabiduría y paciencia, ha rescatado cultivos y tecnologías ancestrales, así como un paisaje tradicional en el que resulta delicioso pasar una tarde después de una suculenta pachamanca perfumada con muna.

SUR, ESTE Y OESTE

Siguiendo hacia el sur usted comenzara a escuchar un nombre: Sacaco. En Sacaco, a 30 kilómetros de Nasca, virando hacia el este, se puede ver los fósiles de una descomunal ballena, muy bien descrito por la información disponible en un pequeño museo de sitio.

Retomando la Panamericana le resultara irresistible desviarse hacia Puerto Lomas, una caleta de pescadores habitada por unos los muy lugareños, que parece haberse enquistado en el tiempo del desierto y del mar. En la zona norte de la caleta se levanta un muelle, y a sur destaca una playita en herradura siempre llena de pescadores de anzuelo, de red, buzos y mujeres que escaman pescado. Déjese llevar por el ruido y el olor del mar, los gritos de las aves y las voces de la gente. Luego anímese por un cebiche. Camine por las calles del pueblo y descubra esa arquitectura de inicios del siglo XX, abundante en fachadas de madera de pino oregon, que llegaba a estas partes del mundo como lastre de los barcos y terminaba en las casas de un solo piso, pintadas en ocre, naranja, turquesa o azulino.

BOSQUE DE LOS OLIVOS

De pronto, el desierto dorado y seco cambia de color. Un interminable bosque se abre desde una curva de la carretera en alto y al bajar, usted súbitamente se descubre en medio de un paisaje insospechado, el olivar de Yauca, que data de la época colonial y hasta el día de hoy da aceitunas verdes y sobre todo, esas negras que únicamente se producen de manera natural en esta parte de la Tierra. Yauca es un oasis, literalmente hablando. Caminar entre los tricentenarios árboles encorvados, con la brisa que nos refresca, resulta un placer genuino. Este bosque fue propiedad de la familla Carbajal desde el siglo XVII. Se sabe que don Diomedes Carbajal hace setenta anos era aun propietario de mas de cuatro mil olivos. Con el tiempo la propiedad del bosque se parcelo. Lo que no ha cambiado, sin embargo, es la calidad del producto. Altamente aconsejable es comprar pan, aceitunas de varios tipos y con ese box lunch yauqueño dedicarse a pasear entre los árboles. Si le gusta acampar, también lo puede hacer, es cosa que pida permiso a alguna amable familla de por aquí. Antes de partir de Yauca compre aceite de oliva en el pueblo, es de primera calidad, también le aconsejamos que guarde la belleza del bosque en la memoria y sepa que en las ultimas décadas se ha quemado una gran cantidad de árboles, y que el antimonio que viene desde las minas de altura por el rió amenaza seriamente la sobrevivencia de este ambiente. Y si quiere volver en una época festiva, tenga en cuenta que el 29 de junio es la fiesta patronal de San Pedro y San Pablo.

LOMAS DE ATIQUIPA

Siga por la Panamericana Sur la pista esta en excelente estado. Si usted no va manejando puede abandonarse a la imagen de un paisaje desértico distinto, menos arenoso más rocoso, que a cierta hora de la tarde cobrara contra el acero del mar los colores más secos y puros que usted jamás haya visto. Las dunas próximas al balneario fantasma de Tanaca se transforman en la superficie de la Luna, mientras que hacia su izquierda comenzaran a asomar los andenes que anuncian las Lomas de Atiquipa.

Lomas de Atiquipa, Nasca, Perú, SuramericaEn Atiquipa se encuentran las lomas más grandes de nuestro territorio: 20 mil hectáreas de bosque nuboso silvestre, a una altura promedia de 900 metros sobre el nivel del mar. Este ambiente, muy poco frecuentado por viajeros, esta al lado mismo de la Panamericana y se ingresa a la mediante una trocha recomendable para 4X4. Una vez dentro, usted se descubrirá en un paisaje mágico. El olor a hierbas y la sensación de humedad en el cuerpo son los primeros indicios de lo que viene. Luego, los grupos de taras y eucaliptos, 1os arbustos de verdes muy diferenciados, las flores amarillas, moradas, rosadas y lila que crecen a la sombra de árboles antañones. Entre la vegetación silvestre, pequeñas chacras donde los pobladores siembran papa, el mote, yuca y como ellos dicen, "todo da porque hay agua el ano entero".

El arqueólogo Elias Mujica sostiene que en la época prehispánica, las lomas de Atiquipa fueron manejadas por las poblaciones como parte de sus sistemas de cultivo, basándose en un concepto de preservación integral de los recursos que se quiebra con la Colonia. Particularmente dañina ha resultado la presencia del ganado caprino en estas lomas cuya voracidad ha ido impactando áreas que antes producían con mucho mayor riqueza y regularidad.

El microclima de las lomas de Atiquipa se forma por la relación entre los cerros más grandes de la costa peruana y la forma del litoral. Las nieblas que se generan en este conjunto están presentes todo el ano y según la altura, facultan la vida de taras, eucaliptos y cactus de manera combinada. Asimismo, águilas y cernícalos cruzan el cielo mientras que una gran variedad de insectos indica la presencia de una vida tan constante como el zumbido del abejorro, que usted habrá de sentir sin cesar.

DEPÓSITOS IMPERIALES DE PESCADO SECO

Puerto Inca, Nasca, Perú, SuramericaSi deja de mirar únicamente hacia el frente y voltea para su derecha, descubrirá mas allá de Atiquipa pero antes de llegar a Chala, una amplia caleta: la Quebrada de la Vaca. No lo dude, tómese el desvió en esa dirección y llegara a uno de los puntos mas interesantes de todo nuestro litoral, recientemente bautizado como Puerto Inca. Se trata de un conjunto de ruinas precolombinas descubiertas en 1950 y que se revelaron como una puerta de ingreso desde la costa al Cusco, ya que allí queda el punto más cercano entre el mar y la Ciudad Imperial.

El conjunto muestra edificaciones bajas y alargadas con ventanas trapezoidales, también depósitos subterráneos para comestibles y espacios abiertos cercados, todo en excelente estado de conservación. Se especula con que aquí venia el Inca a veranear, o que también en estas playas se secaba el pescado que luego se iba a Cusco por un camino inca que ofrece aun sus evidencias. En un cerro hacia el sur se encuentran otras ruinas, y es posible ver en la roca una extraña formación a la que los lugareños llaman inopinadamente "la silla del Inca". La imagen de restos arqueológicos incas a la orilla del mar es muy impactante. Es recomendable verlas temprano por la mañana, o bajo la luz de las cuatro de la tarde. Es posible pasar la noche en un hospedaje situado en la playa anexa, que si bien brinda esa comodidad, tiene el descontextuado aire de un resorte caribeño, poco amigable con el ambiente.

Diez kilómetros mas adelante esta Chala, con su aire decadente y su hermoso mar. Aconsejamos, si el viajero tiene tiempo y no se marea, alquilar por un par de horas un lanchón y lanzarse a buscar loberas. De todas formas, Chala es un lugar privilegiado para comer pescado. Acá se ratifica el peruano cliché según el cual en nuestro país se come bien en todo lugar. En adelante usted tendrá oportunidad de entrar a playas, caletas y acantilados muy poco conocidos, donde podrá acampar con tranquilidad. Puerto Viejo, por ejemplo, es una entrada a mar compuesta por penas salientes entre las que aparecen esqueletos de lobo de mar sobre la superficie de arena fina. Mas adelante esta Chira, con sus acantilados repletos de pelícanos, guanayes y zarcillos. Esta es una zona muy valorada por los observadores de pájaros.

DOS MIL PETROGLIFOS

Las figuras trabajadas en la piedra, petroglifos, Nasca, Perú, SuramericaEn el valle del rió Majes - que ofrece una bella campiña, cálida - muy cerca del pueblo de Corire, usted se dará con Toro Muerto. Este es un paisaje verde contrastado por la aparición súbita de un desierto con rocas volcánicas, en el que se han descubierto y registrado por lo menos dos mil figuras trabajadas en la piedra (petroglifos) representando diversas escenas de caza y vida cotidiana. La complejidad de los diseños, as como lo enigmático de muchas de estas figuras, hacen florecer la imaginación de los visitantes al punto de tejer historias sobre toda clase de encuentros interplanetarios en esta zona del sur. Estos petroglifos han sido depredados por décadas (se dice que los camioneros se llevaban las rocas completas), antes de que la población hiciera conciencia de la importancia de preservarlos como parte de su patrimonio.

En todo caso, este hermoso lugar cuenta ya con un muy buen Museo de Sitio del Instituto Nacional de Cultura, levantado en armonía con el entorno, con adecuada información en su interior y un sistema permanente de vigilancia. Además de datos sobre 105 petroglifos, el viajero podrá encontrar allí muestras de tecnología ancestral aun en uso, como las populares "isangas", que no son sino unas cestas especialmente tejidas para atrapar camarones.

Hablando de camarones, no pierda la oportunidad de sentarse a disfrutar de ellos en alguno de los sencillos restaurantes ubicados en Corire. Las tortillas y milanesas que aquí se ofrecen son justificadamente famosos. Lo que resta hacia Arequipa es un paisaje áspero, compuesto por imponentes acantilados, pampas y pequeños poblados. El desierto rojo de La Joya parece un sueno, sobre todo a media tarde y más aun. Si se tiene la suerte de ver pasar el viejo tren de carga que en la lejanía y en el silencio, parece un fantasma de hierro. Esta ruta la puede hacer en el tiempo que desee. viajero: dos días, tres, cuatro. Puede quedarse a pasar la noche en varios puntos, también puede acampar. Lo que no puede hacer es simplemente mirar para adelante como si la costa sur fuera una tira aburrida y monótona. Mire las fotos que acompañan a este informe: cuantos paisajes distintos ve en ellas? Es que entre Lima y Arequipa "...el mundo sonado y el real se convierten en uno".

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